Los primeros indicios de El Niño costero se comenzaron a dar en Perú a finales de noviembre de 2016.
En enero del 2017 los departamentos de Lambayeque, La Libertad, Piura y Tumbes se vieron afectadas por las fuertes lluvias que se fueron intensificando Con el paso del tiempo, a tal punto que solo las lluvias ocurridas hasta ese momento ya habían causado destrozos en la infraestructura, carreteras, puentes y cientos de viviendas ya empezaban a colapsar por las intensas lluvias que no cesaban.
Las personas con bajos recursos son las más vulnerables frente a estos fenómenos, al no contar con los recursos necesarios que les permitan reforzar sus viviendas, generando así un problema aún más grave, ya que al ser afectados por estas intensas lluvias, su economía se ve afecta por la falta de ingresos económicos para solventar los gatos de alimentación. Sin lugar a duda las personas de bajos recursos son los menos preparados para enfrentar una situación de tal magnitud, y más aún son los más vulnerables a contraer enfermedades.
En los primeros meses de este año se han registrado la mayor cantidad de pérdidas humanas y materiales, las zonas rurales fueron las más afectadas, por no contar con sistemas de evacuación de aguas pluviales.
Un fenómeno de tal magnitud recién estaba empezando, las lluvias pasaron de ser leves a intensas tormentas. La alerta ya había sido dada por los pronósticos del tiempo del Senamhi. Un fuerte aguacero, acompañado de estrepitosos truenos y serpenteantes luces que resplandecían de los rayos. Todo ese escenario provocó la alerta general de los habitantes por toda la ciudad, algo nunca antes presenciado en los fenómenos anteriores.
A causa de las lluvias intensas el caudal del río fue incrementando, sobrepasando la capacidad máxima que podía soportar ,esto genero el desborde del río Piura , quedando principalmente afectadas la ciudad de Piura y los distritos de catacaos , y anexos.
Los daños ocasionados a las viviendas fueron múltiples, el desborde del río Piura trajo consigo el derrumbe de un sin número de viviendas, las cuales ya habían resistido las intensas lluvias. Cientos de viviendas inhabilitadas y con ello personas damnificadas. Con un futuro incierto al no saber cómo afrontar esta situación.
El fenómeno del niño costero, como se le denomino, sin lugar a duda ha sido uno de los fenómenos de gran envergadura en cuanto a pérdidas materiales y económicas, que afectan el bienestar de la población, es aquí en estas situaciones en donde debemos mostrar ese compromiso como ciudadanos para afrontar esta situación en conjunto con nuestras autoridades, pero es necesario que cada uno como ciudadano sienta ese deseo de apoyarse mutuamente en este proceso de reconstrucción del cual todos nosotros formamos parte.
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